Durante mi estudio de la Licenciatura en Contaduría Pública trabaje como auxiliar de un despacho contable, terminé e ingresé a trabajar en C.F.E, en el Departamento de Personal, durante un año y medio,
Por motivos personales tuve que renunciar para irme a vivir a Charcas, S.L.P. Al mes de llegar, me entero que estaban solicitando en el CETiS 126 un Contador para la especialidad de contabilidad, me contrataron para cubrir un interinato de 3 meses y luego tuve la oportunidad de quedarme de manera definitiva en el sistema con una clave de veinte horas.
Al inicio me resultó difícil y estresante impartir mis clases, me mortificaba el que los alumnos no me entendieran y pasaba mucho tiempo planeando la clase diaria y terminé por adoptar el sistema clásico de impartir clase. Una de las desventajas de trabajar en un plantel con poca captación de alumnos es el hecho de que los recursos los restringen al máximo y tienes que buscar por tus propios medio la capacitación.
Pero también tiene sus ventajas, el número de alumnos por grupo eran de quince aproximadamente, lo que me concedía tener una buena interacción con ellos, haciéndose la clase más personalizada, existiendo libertad de actuar, de decidir, en lo personal me ayudo mucho para ir creciendo en mi labor docente.¡ Aprendí de mis errores!
En el 2005 me autorizan mi cambio de adscripción al CBTis 46 de Cd. Valles, S.L.P. lo que significo un cambio total y un reto muy grande porque tenía que demostrarme que realmente había aprendido a desempeñarme como docente, ya que las referencias de esta institución, de ser una de las más prestigiadas de la región y a nivel estado, con una población estudiantil y docente seis veces mayor, con una planta docente más capacitada, actualizada y con una mayor experiencia en esta ardua labor, de inicio resultaron agobiantes, pero afronte la situación con una actitud positiva, abierta al cambio, dándome cuenta que no estaba tan errada en mi quehacer docente.
El ser docente me ha brindado grandes satisfacciones, por ejemplo cuando encuentro a un ex alumno que terminó su carrera y me dice lo útil que fue para él lo que aprendió en mi clase, o se encuentran en un trabajo bien renumerado, dentro del salón de clases el ver la cara de felicidad de los muchachos cuando comprenden o resuelven por ellos mismos una situación. El estar frente al grupo es un complemento de mi vida me engrandece como ser humano, me permite a convivir con los jóvenes me contagian su vitalidad, de su energía, su alegría, sus tristezas, me permiten entender su mundo, sus inquietudes haciendo que esta tarea sea gratificante.
También tengo insatisfacciones como el que nuestras autoridades soliciten cumplir metas y objetivos fijados para mejorar índices estadísticos sin tomar en cuenta las necesidades de nuestros alumnos y docentes, la limitación de recursos tecnológicos para impartir clases.
En general estoy muy satisfecha y orgullosa de mi labor docente. Cada momento es una oportunidad de aprendizaje.
viernes, 12 de diciembre de 2008
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